Once…

Érase una vez un chico que toca la guitarra en las calles de Dublín. Una noche, conoce a una chica que toca el piano.Así, de una manera tan simple como –podría ser–tópica, arranca Once, toda una sorpresa y un hermoso testimonio del poder del cine para conmover al espectador. Porque esta película se narra no sólo a través de las imágenes sino también desde una banda sonora que contribuye a darnos a conocer a los personajes, sus sentimientos y sus inquietudes. Y es la música, envolvente y sutil, la que nos arrastra hacia estas vidas en las que la esperanza sobrevive a una realidad que parece condenar a los protagonistas a arreglar aspiradoras o limpiar casas o vender flores. Al final, una oda al espíritu humano contada (y cantada)desde imágenes y acordes tan sencillos como inolvidables.

Disfruta de la canción “Falling Slowly” aquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: